Historias extraordinarias, de Mariano Llinás

Crónica y reseña de la película de culto argentina que se mantuvo durante más de una año en exhibición en una sala de Buenos Aires. Historias extraordinarias está narrada con voz en off durante cuatro horas de metraje. La editorial Mondadori convirtió en libro el guión original. 
 por Luciano Alonso
Episodio 1: X es testigo involuntario y casual de un episodio de violencia que termina con la muerte de uno de los implicados. El episodio tuvo algo de improvisado, no parece tratarse de un asesinato premeditado. Los agresores abandonan el episodio del crimen. X cruza el límite que separa al mero testigo del imputado y se involucra en el caso, tal vez motivado por la curiosidad. Ha muerto un hombre a manos de otros dos hombres. La víctima escondió un maletín. Los agresores no lo saben. X decide quedarse con el maletín. La víctima da señales de vida. X le dispara. No sabe por qué hizo lo que hizo, no sabe cómo proseguir.

Episodio 2:  Z llega a una oficina de pueblo, como sustituto de Cuevas, el gerente. Todo el mundo se refiere a ese sitio como La Federación. Z no entiende muy bien en qué consiste exactamente su trabajo, ni el del resto del personal de la oficina. Es algo relacionado con el control y legislación de la actividad agropecuaria. Es un trabajo rutinario y tranquilo. Una vez al mes debe viajar en un automóvil de La Federación a realizar diversas inspecciones de manera personal. La perspectiva de los viajes lo tranquiliza. Cuevas, su antecesor, murió de un ataque al corazón. Vivió en un cuarto minúsculo durante veinte años. Ese cuarto será ocupado ahora por Z, quien no puede dejar de sentir una inmensa curiosidad por Cuevas.

Episodio 3: Asociación Sol de Mayo, una mezcla entre clásico club social de pueblo y un grupo de amigos aficionados a la técnica y a los inventos. Una vez al mes se reúnen y discuten algún proyecto para el desarrollo de la ciudad. Yáñez propone un plan de canalización del río para transporte de carga en embarcaciones medianas. Bagnasco, soberbio y burlón, responde que el plan es inadmisible y ridículo. Factoróvich, enemigo de Bagnasco, se toma el asunto de manera personal. Intenta demostrar que el plan de Yáñez tiene asidero y que Bagnasco está en un error. Apuestan. Poco tiempo después, Fava (amigo de Factoróvich) tiene pruebas de que, hace treinta años, la, así llamada, Compañía Fluvial del Plata, había iniciado el mismo proyecto que sugirió Yáñez y que abandonó dicho proyecto por razones azarosas, que no tuvieron que ver con su viabilidad técnica. Lamentablemente, no quedan registros, a excepción de una serie de monolitos distribuidos de manera estratégica a lo largo del río. No obstante, esos monolitos bastan para darle la razón a Yáñez. Por eso, Factoróvich contrata a H para sacarle fotos a esos monolitos, una prueba real y actual del antecedente. H no entiende el trabajo, pero no hace preguntas.

Episodio 4: (Puertas adentro de La Federación) Z, particularmente intrigado por Palomeque (uno de sus compañeros de trabajo), decide ser su amigo. Descubre, demasiado tarde para echarse atrás, que Palomeque es un conversador insaciable.  La vida es solitaria y rutinaria. Z emprende un viaje de inspección en el coche de Cuevas y descubre, por azar, la libreta personal de Cuevas, su cuaderno de notas. Este hallazgo lo trastorna. El cuaderno de notas resulta misterioso, inexplicable. Sus anotaciones parecen haber sido escritas en clave. Hay un mapa, un dibujo extraño que se repite, unas siglas. Nombres de personajes históricos, números. Desovillando el hilo, llega a la conclusión de que Cuevas utilizó otros nombres. Entre ellos, Krueger. Y todo indica que Krueger fue un personaje más complejo de lo que Cuevas aparentaba ser. Aún no entiende qué escondía Cuevas o en qué negocios estaba involucrado, pero sabe que la cuenta bancaria de Krueger es millonaria.

Episodio 5: Habitación 301, Gran Hotel Azul. X era inquilino desde antes que aconteciera el episodio de asesinato del cual fue testigo e involuntario partícipe. Ahora, ha decidido esconderse y refugiarse en el hotel, en su habitación. No sabe si los agresores lo buscan. No puede recurrir a la policía. En el hotel se siente a salvo, es su escondite. Allí permanecerá oculto. A través de la radio y los periódicos, va siguiendo el caso. La víctima se llamaba Orlando Rey y era guardiacárcel. Han saqueado la casa de Orlando Rey, luego del episodio. Se estima que buscan algo. Salvador Armas aparece sin vida, cerca de la casa de un socio de Orlando Rey. Salvador Armas resultó ser uno de los agresores de Orlando Rey. La policía anuncia el pedido de captura de Carlos Armas, hermano de Salvador Armas, el otro implicado en el asesinato. X intuye que lo que Carlos Armas busca es el maletín que robó de la escena del crimen.

Episodio 6: En los lugares donde, según indicaciones de Factoróvich, H debía encontrar los monolitos, H encuentra ruinas y signos de reciente presencia humana. Lo que parecía ser un trabajo fácil, se complica. Aparentemente, alguien se está adelantando a sus pasos y está dinamitando los monolitos que se supone que debe fotografiar.

Episodio 7: X abre el maletín, en el que halla un expediente: una investigación interna del Servicio Penitenciario, referido al, así llamado, caso de la “Masacre del Molino San Martin”. El protagonista era un chileno, Oyarzún, presidiario. Con la complicidad de algunos guardias, planeó un golpe desde la cárcel, pero el golpe salió mal. Murieron muchísimas personas, incluido el propio Oyarzún. El botín, ocho kilos de oro puro, desapareció misteriosamente. X ata cabos, sabe que esa carpeta, que contiene pruebas de los cómplices de Oyarzún en la penitenciaria, nunca llegó a manos del juez. Los cómplices de Oyarzún son los hermanos Salvador y Carlos Armas.

Episodio 8:  H piensa que si continúa encontrando ruinas, volverá sobre sus pasos y renunciará al empleo. Pero esta vez, en lugar de encontrar simplemente ruinas, encuentra a César, el misterioso personaje que, aparentemente, se ha estado encargando de destruir los monolitos que H debía fotografiar. César no parece un tipo amistoso. Tras ser descubierto por H, lo apunta directo al rostro, con un rifle.

Episodio 9: Z intenta desentrañar el rompecabezas que es la vida de Cuevas, a través de las pocas pistas que posee. Motivado por la curiosidad, pero también por la promesa de una fortuna de la que tal vez nadie tenga constancia. La vida en La Federación, para Cuevas, ha sido un escondite. Bajo nombres falsos, recibió correspondencia que lo descubren como un personaje peculiar, asociado de alguna manera al tráfico de animales salvajes y a una vida muy distinta, de alta sociedad. Al parecer, mantuvo una relación durante años con Eric, desde África. Hasta que sucedió algo que los separó para siempre. Las siglas H.L.P, signadas en el cuaderno de notas de Cuevas, corresponden al nombre de: Haras Los Pirineos. Aún no entiende cómo se relaciona una cosa y otra. Tal vez el Haras Los Pirineos es algo relacionado con La Federación y, por ello, carente de importancia. Piensa preguntarle a Palomeque, pero Palomeque enferma. Lo visita en su casa y conoce a su hija, quien lo distrae de todas estas cuestiones que, tal vez, son pura fantasía. No obstante, por razones circunstanciales y un tanto azarosas, debe visitar -en nombre de La Federación- un destino próximo al Haras Los Pirineos y Z piensa que debe aprovechar la ocasión e ir personalmente hasta allí.

Episodio 10: César destruye el bote de H, está convencido de que todo se trata de una venganza de Zamudio, hasta que H lo persuade de que no tiene idea de quién es Zamudio. Cuando, finalmente, le explica que solamente ha sido contratado para fotografiar los monolitos, César comprende que ha estado en un error. César también ha sido contratado por el mismo asunto, solo que para dinamitar los monolitos. Ya que, de alguna manera, el destino de ambos coincide, César le ofrece a H que hagan juntos el resto del recorrido. H acepta. No tiene muchas opciones. César resulta ser un personaje peculiar. Conoce a la perfección la ubicación de los monolitos, porque participó activamente de la Compañía Fluvial del Plata.

Episodio 11: Z, sin estar del todo seguro de lo que hace, visita el Haras Los Pirineos. No sabe lo que busca, ni por quién preguntar. Tiene miedo y expectación, duda. Decide entrar a la fuerza, violando la propiedad privada. Lo que encuentra dentro, es desconcertante. Botellas vacías de medicamentos, instrumentos de laboratorio. El lugar parece haber sido abandonado recientemente. De manera imprevisible, descubre la presencia de un viejo león, por quien se siente vinculado emocionalmente, de manera instantánea y misteriosa. Con una tristeza indescriptible, Z observa -mientras permanece escondido- el momento en el que un paisano llega al Haras Los Pirineos y sacrifica al león. Luego, el paisano incendia el lugar. Z huye sin ser descubierto, se desmaya en medio del campo.

Episodio 12: X, encerrado en su habitación, se la pasa dándole mil vueltas a los acontecimientos recientes, alienado, enloqueciendo despacio. Se distrae mirando a las personas por la ventana. Se siente atraído y enamorado de su vecina, cuya rutina es observada minuciosamente. En los periódicos se habla cada vez menos de Armas y cada vez más del, así llamado, caso “Lola Gallo”, referido a una mujer desaparecida misteriosamente. X se obsesiona con el caso. El prestigioso detective Raúl Serafín interviene y realiza importantes avances en la investigación. No obstante, el caso se cierra repentinamente. El marido de Lola Gallo decide dejar sin efecto la denuncia de desaparición. X está convencido de que existe un nexo entre Lola Gallo y “La Masacre del Molino San Martin”. Está convencido de que Lola Gallo era colega de Oyarzún. Tal vez se ha quedado con el oro y los ha engañado a todos. Sin embargo, no es así. El vínculo entre ambos casos solo existe en la imaginación de X. La verdadera Lola Gallo es una chica normal, de ambiciones simples, que desapareció siguiendo el impulso de aclarar sus sentimientos. Poco tiempo después, convoca a su ex novio y su actual novio en una reunión que, quizás, la ayude a decidir y aclarar sus sentimientos.

Episodio 13:  La convivencia con César no es fácil, pero H no pierde los estribos. Estalla una tormenta terrible. César conoce un refugio donde pasan la noche. Al otro día, el cauce del río está totalmente perdido, tras haberse desbordado por completo por efecto del diluvio. Pretenden seguir el camino que se han trazado, pero se pierden. El motor del bote deja de funcionar. Cae la noche. Encuentran, a tientas, una cabaña en tierra firme, fuerzan el candado de la puerta y pasan la noche allí. Esa cabaña es el depósito de una base militar. César y H son arrestados por haber ingresado sin autorización, portando dinamita.

Episodio 14: Z, tras haber perdido la conciencia, es rescatado por Saponara, un campesino de descendencia italiana que lo ha cuidado y lo invita a quedarse en su casa, donde vive con su sobrino y sus dos hijas. Saponara supone que Z está vinculado con el Haras Los Pirineos, donde acaso se lleven a cargo actividades de dudosa legalidad, pero es un hombre discreto y no hace preguntas. La policía lo interroga, pero Saponara prefiere guardar silencio. Perspicaz y sabio, entiende que es mejor no comprometerse ni comprometer a nadie, al menos hasta no estar del todo seguro de la situación. Por su parte,  con el peso del temor ante posibles acusaciones, Z acepta la sugerencia de pasar unos días escondido en la granja. Rápidamente se acostumbra a su rutina y se encariña con María Luisa y Alicia, las hijas de Saponara.

Episodio 15: El motivo original por el que X ha ido al pueblo, corresponde a una investigación sobre la vida y obra del arquitecto Salamone. Investigación que debía llevar a cabo durante el tiempo que ha permanecido encerrado. Salomone fue un arquitecto ambicioso cuya obra aparece desperdiga en pueblos de provincia, que desapareció en circunstancias extrañas, dejando proyectos inconclusos. X se da cuenta que no puede continuar escondido en el hotel, que debe proseguir con su trabajo. Luego de haberle dado mil vueltas al asunto, al fin decide deshacerse del expediente, enviarlo por correo a un juzgado, como quien echa una botella al mar.

Episodio 16: Saponara debe hacer un largo viaje por cuestiones de salud y le pide a Z que lo acompañe. Durante el viaje, Z le cuenta a Saponara todos los detalles sobre la historia de Cuevas y el Haras Los Pirineos, toda la historia que ha mantenido en secreto hasta ese momento. Saponara lo escucha fascinado, quiere ayudarlo a resolver el enigma. En un pueblo cercano al hospital, recogen la correspondencia para Cuevas, en un apartado postal, consignado en el mapa. Allí, encuentran una carta de un tal Cassidy, desde África, que resulta la otra mitad del mapa del tesoro. Saponara sabe de una embarcación con destino a África, que Z podría y debería tomar. Al principio, Z reniega, pero finalmente se embarca. Desde África, descubre con pesar que Cassidy ha muerto. Consigue hacerse de una carta que Cuevas le habría mandado. Quizás su última carta. En cualquier caso, es una carta de despedida. Entonces, Z comprende que ha llegado al final del recorrido.

Episodio 17: César y H llevan varios días encerrados en el calabozo. César decide aprovechar las circunstancias para contarle una de sus historias de vida, un recuerdo de la Segunda Guerra Mundial, de cuando aún era un niño. César, junto a su padre, fue prisionero de soldados Alemanes y fueron liberados gracias a los “Jolly Goodfellows”, un comando especial de soldados Ingleses que, al finalizar sus hazañas, cantaban una canción titulada: “The Lucky Song”.

Último Episodio: Gracias al expediente que X ha hecho llegar a las autoridades, el caso se resuelve y liberan a uno de los acusados, que permanecía injustamente encarcelado. X lee la noticia en el periódico de un bar, en medio de su viaje. Se siente atraído por la mesera del bar y su amor es correspondido. X entiende que su historia tiene un final feliz, a pesar de todo y también entiende que los acontecimientos que ha vivido hasta ahora han valido la pena, de una manera u otra. Por lo demás, César y H son liberados. Primero uno, luego otro. César escruta el horizonte abordo del acoplado de un camión que -posiblemente- lo haya recogido tras hacer dedo, en alguna ruta incierta. César recuerda y evoca una vez más su canción de la suerte, mientras cae la tarde.

FIN.


Comentarios

Mariano Llinás es un genio. Realizó su película sin subvenciones del INCAA y esta circunstancia se convirtió en su baluarte. Su condición de outsider ahora se erige como bastión de vaya uno a saber qué cosa, pero a los realizadores independientes les encanta soñar con una manera posible de burlar el aparentemente rígido sistema de producción-exhibición-distribución al que ya estamos tan acostumbrados. Es imposible saber qué película hubiese sido si la financiación para realizarla hubiese sido otra. Tal vez mejor, tal vez peor. No hay manera de saberlo y no importa en realidad. Pero lo cierto es que fue realizada con un capital ridículo. Toda la película costó menos de lo que suelen costar muchas publicidades televisivas. (U$S 30,000).

Luego, Historias Extraordinarias tal vez sirva como ejemplo de una manera de realizar cine con pocos recursos o tal vez no. El ser humano tiende a simplificarlo todo y a sacar conclusiones precipitadas sobre las cosas. Conclusiones que no siempre son correctas. Es un error pensar que su condición de película independiente alcanza para justificar ninguna cosa. Ni su éxito, ni nada. Historias Extraordinarias se convirtió en una película de culto a la velocidad del rayo, pero también podría haber sido un fracaso enorme. El hecho de que Llinás haya acertado no quiere decir que es fácil. No quiere decir que cualquiera, con un capital casi nulo puede hacer una película y que esa película puede resultar fascinante. Esta es la lección que los realizadores independientes quieren forzar, pero el asunto es más complicado. Ya lo dije mil veces, pero lo repito: las razones del éxito son múltiples y complejas y nadie que presuma de saber de qué trata el asunto, entiende nada.

Pese a lo impreciso del término, podríamos decir que Historias Extraordinarias fue (y es) un éxito. En tanto y en cuanto ha hecho mella en su público y ha llenado sala tras sala, mientras se proyectó en el MALBA. Desde esa perspectiva, fue un éxito sin precedentes y desde su estreno hasta el día de hoy, su fama va en ascenso. Pero esto es, apenas, un modo determinado y específico de éxito, cuya condición es disfuncional al ser analizada y pensada en términos masivos. Nuevamente, no hay que precipitar conclusiones. No hay que hablar del desgaste del cine clásico o del desgaste de los modos clásicos de realizar cine. No hay que pensar que una película, cuando es original, tiene el éxito asegurado, ni siquiera aunque se trate de una manera discutible de éxito. Los cineastas independientes necesitan pensar que esto es así para continuar adelante, pero esto no es así. Lo siento, pero no es así. Sobran ejemplos de películas geniales que nunca llegaron lejos. Es mentira que lo bueno siempre se impone por bueno. No quiero desmoralizar o desilusionar a nadie, pero tampoco hay que ser ingenuo. A veces una película genial alcanza algo parecido al éxito y a veces no. El éxito no es terreno firme. La genialidad de una obra no alcanza para que esa obra sea reconocida como una genialidad por el gran público. Es más, el asunto es tan deprimente, que -al día de hoy- la genialidad de una obra se puede comprar, marketing mediante. Así que así están las cosas. Nadie es culpable y nadie es inocente. Esto es, apenas, un comentario sobre un estado de situación.

Por lo demás, quiero contar que apenas vi la película(en el año 2009), quedé fascinado. Entendí enseguida que Historias Extraordinarias es una película terriblemente literaria. Más influenciada por la literatura (sobre todo, claro está, por el subgénero -así llamado- de relatos de viaje) y, por qué no, también por el cómic (sobre todo por la voz narradora, que -de una manera diferente al cine- explica lo que sucede en las imágenes). Me pareció que esta influencia era, incluso, más tangible y real que cualquier otra influencia cinematográfica. Esa era la tesis que hubiese querido discutir, pero mi entrevista jamás tuvo lugar. La idea quedó flotando, pasó el tiempo.

Poco tiempo después, la editorial Mondadori publica el guión de Historias Extraordinarias. Allí, Mariano Llinás admite la fundamental influencia de la literatura y el cómic. Algunas referencias son demasiado obvias, otras me sorprendieron.
Ya han pasado años. ¿Por qué volver sobre Historias Extraordinarias ahora?
No lo sé con certeza, pero aquí estamos.
Volví a ver la película (esta vez en DVD), volví a releer el guión. Todavía siento que estamos frente a una película importante. No se trata de una buena película o de una película que vale la pena ver, siento que se trata de algo más. Esos calificativos, aunque estimables, quedan cortos.

Las influencias literarias que el propio Mariano Llinás reconoce, remiten -casi en su totalidad- a autores clásicos. Desde Julio Verne, pasando por Rudyard Kipling, hasta Stevenson. Algunas secuencias o episodios menos obvios también remiten a La Tierra Púrpura, El desierto de los Tártaros, Tintín.
Hay otras influencias que, de tan obvias, no las menciona Mariano Llinás y yo tampoco debería. Me refiero, sobre todo, al trabajo en La Federación, tan fácil de relacionar con la obra de Franz Kafka.
Ahora bien, los nombres de los personajes designados con letras y el misterioso cuaderno de notas de Cuevas (un cuaderno rojo), en conjunto con la exclusión de X y la incierta intriga policial, me parecen una referencia directa a Paul Auster.

Por lo demás, la inclusión de la biografía de Salamone, tan incierta como real, más las subtramas aparentemente innecesarias que -no obstante- se cuentan, incluso con detalles (como sucede con Lola Gallo y su relación sentimental), hacen pensar en autores como Thomas Pynchon o Roberto Bolaño cuyas obras colosales y de una ambición ridícula suelen derrapar en digresiones inverosímiles y donde se suelen mezclar las referencias al mundo real, como parte de una misma producción o ambición ficcional.

Lo fantástico confundido y mezclado con lo cotidiano, hacen pensar en Haruki Murakami, Bioy Casares, Kurt Vonnegut.
Finalmente, creo que sobrevuela el espíritu de Leonardo Sciascia, en las maneras de clausurar intrigas sin resolver enigmas.

Leonardo Sciascia, también aficionado a confundir lo real y lo ficticio como parte de una misma obra literaria, enseña que a veces los enigmas pueden resolverse o no, pero que -de cualquier manera- la atención del lector prioriza los sentimientos y los golpes de timón del entusiasmo caprichoso de los personajes y lectores. Develar un enigma es menos interesante que el hecho de que existan enigmas. Y aunque algunos se resuelven, otros no se pueden resolver jamás y eso es genial y maravilloso y sucede constantemente. Tenemos una historia central, pero también tenemos historias paralelas que la afectan y pueden modificar la historia central, casi hasta que pierde sentido o hasta que todo se resignifica y debe volver a formularse o pensarse.

Nuevamente, no sé si Mariano Llinás leyó a Paul Auster, Haruki Murakami, Thomas Pynchon, Roberto Bolaño, Kurt Vonnegut, Leonardo Sciascia. Nada en el film lo indica, pero sus lectores podrían trazar paralelismos que no serían en absoluto descabellados.
Tal vez la influencia esté solamente en mi imaginación, nadie lo niega.
Estas cosas, después de todo, suelen pasar.
Miles de veces sucede que un autor escribe un libro que se parece muchísimo a otro, sin que el autor   mismo lo sepa.
Yo no sé si Mariano Llinás ha leído a los autores consignados o no, entiendo que sí. Quizás me equivoco. En realidad no importa.
Lo que sí importa es que ese paralelismo puede trazarse.
Lo que, en última instancia, revela la complejidad semántica de la obra. Su riqueza.

Se supone que, alguna vez, la crítica tuvo influencia sobre el público. Quizás alguna huella del motivo por el que Historias Extraordinarias supo hacerse eco tiene que ver con el hecho de que, desde EL AMANTE, han valorado concienzudamente esta película, desde sus comienzos. En Mayo de 2008, le dedicaron la portada y varias notas, todas muy favorables.

Desde una entrevista concedida a Javier Porta Fouz (cuando no), Mariano Llinás habla largo y tendido de varios aspectos de Historias Extraordinarias. Entre otras cosas, menciona el peso de la influencia de la literatura clásica y de la novela del Siglo XIX. También, de Jorge Luis Borges. Acaso la pieza fundamental que no he mencionado aún en todo este rompecabezas.
Santiago Palavecino pensó Historias Extraordinarias en base a la lectura que Jorge Luis Borges hizo de “Los tres impostores”, de Arthur Machen. Jorge Luis Borges se mostró particularmente interesado en el hecho de que una historia, incluso cuando deja de tener credibilidad  desde un abordaje realista, aún puede fascinar a sus lectores u oyentes. Esta operación, tan natural y fácil de entender, es -no obstante- compleja. Sus efectos revelan el deterioro del estatuto de lo real. Desde Vidas Imaginarias, de Marcel Schowb, pasando por Historia universal de la infamia, de Jorge Luis Borges, hasta La literatura nazi en América, de Roberto Bolaño o La sinagoga de los iconoclastas, de Rodolfo Wilcock. Tal parece que lo real y lo ficticio coinciden en algún punto y tal parece que importa menos la credibilidad de una historia como su poder para interesarnos, seducirnos, hipnotizarnos.
Esta condición o característica, parece ser un terreno que Mariano Llinás maneja prodigiosamente, incluso desde sus trabajos anteriores (La más bella niña, Balnearios).

Dice Mariano Llinás:
“Me siento como un narrador cuya obligación es mantener el interés del espectador en todo momento.”

Lo que yo leo y entiendo es que Mariano Llinás asume que si es necesario mentirle a sus espectadores para que sigan prestándole atención... pues, entonces podrán perdonarle exageraciones o fabulaciones inverosímiles.
El cine es una mentira, así que no hay drama.
Eso sí, debe ser una mentira bonita, que nos encandile y nos entusiasme, de una manera u otra.

Finalmente, después de haber escrito todo esto, me doy cuenta que la influencia literaria o no literaria, tiene una relevancia nula. Lo que importa es otra cosa. A saber: la vigencia y permanencia de la posibilidad del relato. Aún podemos y queremos contar y escuchar historias. Eso es importante. Lo que, básicamente, solía ser competencia de la literatura, pero no importa en realidad. Lo que importa, repito, es que aún nos pasa lo mismo, como lectores y como narradores. Las historias aún nos interesan y queremos contarlas y escucharlas.

Eso sí, habrá quien tenga una buena historia para contar y habrá quien -apenas- sepa cómo contarla. Alguna vez escribí que no importa lo mal que se cuente una historia, si esa historia es buena, resultará atractiva, pese a todo. Si bien esto es así, no hay que olvidarse que una historia puede volverse interesante, solo por estar bien contada. Y, más importante aún, lo mejor es tener una buena historia que contar y, también, saber contarla. Cuando ambas instancias coinciden, no estamos ante una buena historia, sino ante una historia extraordinaria. Es el caso de esta película, gracias a las artes de Mariano Llinás y los suyos.
La película es larguísima, según los cánones a los que estamos acostumbrados, pero también es cierto lo que dice Jorge García: “...el film, a partir de su estructura narrativa absolutamente abierta, podría durar perfectamente menos tiempo, pero también mucho más.” Lo importante al respecto, me parece, es el hecho de que la película no resulta insufriblemente larga, si no que apenas es larga como resultado de querer contar demasiadas cosas.
Cosa que, aunque algunos digan o piensen lo contrario, es lo que queremos.
Queremos que nos cuenten historias extraordinarias, que nos entusiasmen y nos estimulen y nos hagan fantasear con otras realidades y mundos, posibles e imposibles, similares o distintos. Reales o imaginarios. Queremos soñar y nuestra fantasía, también, será nuestro modo de viajar. Y el viaje es todo lo que nos queda como posibilidad y alternativa para comprender y crecer y volvernos más sabios.

***

Historias Extraordinarias :: Alan Pauls entrevista a Mariano Llinás from I.Sat on Vimeo.

Luciano Alonso nació en Buenos Aires. Es librero y autor del libro Philip Dick, instrucciones de uso, en el que realiza un detalle pormenorizado de la obra del gran escritor de Ciencia Ficción. Dirige varios cursos y talleres de cine y literatura, en bares y centros culturales. Actualmente está trabajando en un libro sobre la obra de Kurt Vonnegut, que espera poder publicar en breve. Publica reseñas y artículos en su blog: www.librerohumanoide.blogspot.com 

Mariano Llinás (Buenos Aires, 1975) director, productor, guionista y actor de cine argentino. Egresó de la Universidad del Cine de Argentina. En 2002 presentó "Balnearios" (documental). En 2004 el cortometraje “La más bella niña”, protagonizado por Alenka Gherzetic, con musicalización de Gabriel Chwojnik y una duración de 32 minutos. En 2006 dirige junto con Ignacio Masllorens la película "El humor (pequeña enciclopedia ilustrada)", que no llega a editarse. "Historias Extraordinarias" (2008) es un film de 4 horas de duración relatado por la voz en off del actor uruguayo Daniel Hendler (Premio Especial del Jurado y el Premio del Público en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires Bafici). Llinás forma parte del grupo de cineastas El Pampero Cine, que lleva adelante su actividad por fuera de las estructuras de financiamiento tradicionales del cine industrial. En 2011 obtuvo el Premio Konex como uno de los 5 mejores directores de cine de la década en la Argentina.

Imágenes: Historias extraordinarias de Mariano Llinás portada Mondadori / Poster de la película / Avance de la película en Youtube

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